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¡Cuidadito!

"Dante sabíaú que ese día llevaba algo muy peligroso en la mochila de vuelta a casa. Bastaría con que su mamá la abriera y leyera en el cuaderno la nota de la excursión a la Feria del Libro para que empezara con sus cuidaditos.
¡Cuidadito con sacarse la campera!
¡Cuidadito con ir parado en el micro!
¡Cuidadito con separarse del grado!
En el fondo, él sabía que los cuidaditos de su mamá estaban hechos de puro cariño y, como su nombre lo indicaba, para evitar que algo malo le pasara. Por ejemplo:
que no se enfermara,
que no se cayera,
que no se perdiera.
De cuidaditos, lo que se dice cuidaditos "de todos los días", su mochila estaba llena: que vasito involcable para no estropear los trabajos de Plástica; que borratinta, para no hacer agujeros en el cuaderno; que pañuelitos de papel para los mocos; suéter extra por si refrescaba; abanico, por si hacía calor; su peluche favorito, por si se sentía solo...
El problema era cuando los cuidaditos se juntaban, en un solo día y en un solo lugar, y todos sobre la misma persona, o sea, Dante. Ahí sí, que resultaban pesados, un poco pesados."

Seguro que alguien también te puso cuidaditos en la mochila, como a mí, mi mamá, cuando era chica. Después, de grande, fui yo la que llené de cuidaditos las mochilas de mis hijos. Entonces, creo que me parezco, al mismo tiempo, a Dante y a su mamá. ¿O será que ella se parece a mí? ¡Cuidadito con ser más cuidadosa que yo!

Cuidadito. Edelvives Argentina. (Buenos Aires, 2024). Ilustraciones: Héctor Borlasca.

¡Cuidadito!

© Cecilia Pisos, 2024