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Niños terribles

De los limericks de ZooLoco, de María Elena Walsh, zumbándome todavía en la oreja desde mi infancia, y de los del mismísimo Edward Lear, que me pegaron su musiquita burlona mucho tiempo después, cuando estudiaba Letras, y de los cuentitos de mi tía Lola y de mi encuentro ¡con cada niñito! en esta vida, salió este libro.

Gianni Rodari, en su Gramática de la fantasía, define al limerick como "un género organizado y codificado –e inglés– del sinsentido". Más que inglés, sería, en verdad, irlandés y dicho en otras palabras, vendría a ser el disparate guardado en una cajita, la de los versos.

También afirma Rodari: "Reproduciendo esta estructura, esto es, usándola como una verdadera guía para la composición, y respetando la combinacióñn de las rimas (el primero, el segundo y el quinto versos riman entre sí; el cuarto rima con el tercero), podemos componer nosotros mismos un "limerick" como Lear." Ojalá, al leer los de Niños terribles, a todos, niños y grandes y terribles, les dé la gana de escribir alguno. Si es así, me encantaría saberlo porque:

A Limerick viajé, traje estos niños;
aquí los escribí, con verso y guiño:
salieron parecidos
a muchos conocidos.
Si los lees, les mandas mis cariños.

Niños terribles, Planeta (Buenos Aires, 2017). Ilustraciones de Ximena García.


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Niños terribles

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